Currículum

Francesco Policastro

Nacido en San Gregorio Magno (Salerno) ITALIA, el 6 de Diciembre de 1957.

Cursó estudios en el Liceo Artístico de Eboli y se licenció en Bellas Artes en Florencia. Completados sus estudios recorre diversos países europeos y se instala en España, donde vive actualmente y donde desarrolla su trabajo artístico.

1977- Trabaja como restaurador con la SOPRINTENDENZA DI BELLE ARTI DI PISA.

1978- Participa en la exposición colectiva de "GIOVANI PITTORI" en Florencia.

1979- Primer premio regional de "Rignano sull´Arno" Florencia.  

  Colectiva CHIODO FISSO CLUB, en Florencia.

1983- Individual Biblioteca Municipal Gregorio Marañón, Benidorm.

Colectiva en Castellón.

1984- Individual , Galería de Arte "TEOREMA", Florencia.

Individual, Galería de Arte "ETRURIA" Salermo.

Individual, Galería de Arte "LA SPIRALE", Prato, Florencia.

Individual, Casino Gaditano, Cádiz.

 

1985- Individual Diputación Provincial de Cádiz.

Individual Caja de Ahorros de Cádiz en Jerez de la Frontera.

Colectiva, Diputación Provincial de Cádiz.

Colectiva Caja de Ahorros de Jerez de la Frontera.

1986- Individual sala "Los Jardinillos", Majadahonda.

Expresión-86, Encuentro Artes Plásticas de Andalucía.

Primera muestra andaluza de Arte de Vanguardia, Cádiz.

Individual Galería de Arte "Tragaluz", Jerez de la Frontera.

1987- Individual Galería "MELKART", Cádiz.

Colectiva, Instituto Columela, Cádiz.

Individual Club "Caype" El Puerto de Santa María.

Segunda muestra andaluza de Arte de Vanguardia.

1988-Colectiva "ADUANA-88"Diputación de Cádiz.

Colectiva "EXPO JOVEN", Cádiz.

Individual, "SALA ORIENTE" Sevilla.

1989-Individual "SALA SAN FERNANDO" Jerez de la Frontera".

Colectiva "ADUANA-89" Cádiz.

1990- Individual Galería de Arte "CASANOVA", Zamora.

Pintores para el 92, Caja de Ahorros de Cádiz.

1991- "ADUANA-91",Cádiz.

Colectiva Casa de la Cultura , Sanlucar de Barrameda.

1992-Individual, Sala "ORIENTE", Sevilla.

Colectiva, Jóvenes Artistas, Bodegas Terry, El Puerto de Santa María.

1993- Individual, Galería de Arte "MElKART", Cádiz.

Individual Galería de Arte "MOSAICO", El Puerto de Santa María.

Realiza trabajos de pintura, frescos y restauración en la iglesia Madre de San Gregorio, Salerno, Italia

1994-Colectiva, I Muestra Internacional Artes Plásticas "PASTILIRICA", El Puerto de Santa María.

Individual, Casino Bahía de Cádiz, El Puerto de Santa María.

Individual, Galería de Arte "La caja de Pandora", El Puerto de Santa María.

Colectiva Hotel Monasterio, Puerto de Santa María.

Colectiva Racismo y Xenofobia, Puerto de Santa María.

Seleccionado 35 Certamen de Pintura Caja San Fernando en Sevilla y Jerez de la Frontera

1995-Colectiva Pintura Contemporánea en "SCHOLA DELL´ARTE DEI TIRAORO E BATTIORO", en Venecia.

Colectiva de Pintores Portuenses , Centro Cultural Alfonso X el Sabio, El Puerto de Santa María.

Individual Centro Cultural Alfonso X el Sabio El Puerto de Santa María

1996- Individual Galería "MELKART", Cádiz.

Individual Del Fino y el Arte, Centro Cultural Alfoso X el Sabio, Puerto de Santa María.

1997 Trabajo de restauro y pintura del retablo de la Virgen de Loreto. de San Gregorio Magno ( SA)

Exposición colectiva del Vino Fino Diputación de Cádiz y Jerez de la Frontera

1998 Exposición Galería de Arte Alacena del Artista Pto. Sta. María Cádiz

 

Critica

 

A PROPÓSITO DE LOS MUNDOS DEL

ARTISTA

FRANCESCO POLICASTRO

Los creadores como los semidioses, se distinguen porque vulneran el yugo de los convencionalismos al que están uncidos los demás mortales, establecen sus propios códigos y pautas de conducta y desprecian y/o soportan con estoicismo el dolor y la pena que su actitud de adalides pueda provocarles. Ahora bien, si en su camino muchas veces plagado de soledad e incomprensión, consiguen finalmente sus propósitos, llegan incluso a imponernos sus particularisimas visiones del mundo y marcan directrices al resto de los humanos que tarde o temprano, seguiremos y aplaudiremos. Si de algo estoy seguro es que Francesco Policastro Iuzzolino, un artista italiano de pequeña estatura y complexión, afincado desde hace una decena de años en la Bahía de Cádiz, pertenece por derecho propio a esa restringida estirpe de seres que no sólo tienen muy claro hacia dónde se dirigen, sino que están dispuestos a darlo todo por aquello que les guía.

El espacio tridimensional al que estamos tan acostumbrados encorseta a Policastro, los colores que mezcla en su paleta y las organizaciones estéticas que trabaja pueden multiplicarse hasta el infinito o reducirse y desvanecerse. Sus configuraciones pasan de ser evanescentes y cálidas hasta convertirse en frías y agresivas, los materiales que elabora -a nadie niego que es un alquimista- pasan a formar parte de su mundo, me autocorrijo, de sus mundos, según el estado de ánimo o la preocupación transcendental en la que está inmerso. En su gestación artística, si se observa con los ojos del alma y tras habernos desnudados de las miserias humanas a las que estamos tan atados, claramente se aprecia el poder de convencimiento de su creador, que está avanzando con paso firme hacia nueva concepciones o, como él propio artista dice, la senda que discurre hacia el manierismo de la abstracción.

Un consejo para penetrar en el halo de misterio del universo de las pinturas de Franco Policastro, es acercarse a ellas y a su cosmos con la pureza y la candidez de los niños, y desde esta óptica, dejarse acariciar tanto por las brisas como zarandear por las tormentas interiores que es capaz de desencadenar. Lejos, muy lejos queda ya el arte de mensaje rectilíneo y unidireccional, el fin de milenio nos ha traído obras complejas donde se esboza más que se muestra, donde cuanto menos se muestra más esencia se extrae y ese es, el espinoso camino por el que Policastro ha apostado todo lo mucho que tiene y sabe de pintura. Alejado de los cenáculos y armado únicamente con las herramientas del equilibrio y de la armonía, produce pinturas en un estilo propio donde no se aprecian influencias o de existir, se han tamizado tanto, que se nos hace casi imposible detectarlas.

Este creador, que día a día trabaja en su taller sin concederse descanso, encara los proyectos e ideas que le interesan de forma compulsiva, posiblemente como consecuencia de su origen salernitano y carácter apasionado, hasta la obstinación y agotamiento físico del artista y del propio argumento. Enfrentado al proceso de creación de cada obra con sinceridad y sin aspaviento alguno, escarba concienzudamente entre sus entresijos hasta penetrar en los pantanosos ámbitos de la duda, allí donde es imposible la mentira, donde fracasa estrepitosamente la realidad y sólo los sueños avanzan de puntillas, tenues espacios de luz y de tinieblas; por eso sus obras, lejos de mostrarnos respuestas esbozan las incógnitas que el artista se plantea en la soledad de su taller. Policastro no es un pintor onírico, no desvela sueños, plasma impresiones de los distintos ámbitos interiores en los que se mueve de forma cotidiana, se podría decir que sus series guardan un paralelismo con el cine, son fotogramas que explican el proceso creativo. De esta forma de concebir el arte nacen composiciones de muchas lecturas, de múltiples aristas para su aceptación. No señala imágenes para la mayoría de los ojos, necesita del sigilo y complicidad del espectador, del público, da otro paso adelante y aún a pesar de transitar por la senda de la incomprensión, nos entrega el resultado de una investigación sincera que a veces puede ser vehemente o serena, según el tramo del sendero que se esté recorriendo. Efectivamente, los creadores como los semidioses están ahí para que los sigamos...

Jesús María Serrano

 

CONFLICTO DE COLOR Y FORMA EN

FRANCESCO POLICASTRO

Pincelada a la vez efímera y rotunda la de Franco Policastro, como anuncio de ese drama de la estética que debe ser el arte plástico. Por supuesto que nuestro pintor no puede olvidar su conciencia mediterránea, pero hablar ahora del color y la luz de su Salerno natal -que sí, que se le escapan del pincel como sin querer- sería superficial y tópico, porque en Policastro hay otras muchas cosas.

 

De momento, hay como una obsesión recurrente por dar fe de ese debate entre la sugerencia y la confirmación; de ahí los contrastes del color, unas veces violentos y otras sosegados, que dejan entrever en ocasiones una figura humana reinventada y adivinable, unas formas orgánicas que nos observan y que se difuminan entre los restantes elementos del cuadro. A través, pues, de esa existencia efímera y al mismo tiempo permanente, los objetos de la imaginación de nuestro pintor van levantando acta del terrible conflicto del mundo que él ha descubierto a su paso por la vida.

Pero como todo gran pintor, Policastro tiene mucho de poeta: sus obras son las estrofas armonizadas del contexto poemático que forma su trayectoria artística. Trazos de espátula dados con valentía o esos golpes espontáneos del pincel llegan como una honda voz poética al espectador y éste recoge la intención y el mensaje con veneración y se siente poeta como el pintor. He aquí otra oculta faceta de Policastro: hacer del espectador partícipe de su obra, cómplice y creador de lo que tiene ante sus ojos.

Para confirmar esa actitud, ahí están esos rostros de un color que parece huir de nosotros, esas pinceladas delicadamente inacabadas, que nos invitan a que terminemos con nuestra imaginación la idea que deslumbró al artista en su propia mente. Esta recurrente obsesión de moverse desde lo espontáneo y sugerido a lo permanente y confirmado, constituye el auténtico discurso meditativo del arte que se concreta en el contraste de lo antiguo frente a lo contemporáneo. Como dice mi amigo y paisano Jesús María Serrano, Policastro habita simultáneamente en distintos mundos y de todos ellos nos deja entrever sus huellas como pautas para la reflexión.

Manolo Pérez Casaux

 

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